Cuando se elige un toro para un Centro, se debe tener en cuenta la consistencia de su pedigree y esperar con entusiasmo el nacimiento de sus hijos para confirmar conjeturas.
El Príncipe cumplió. Sus hijos en muchos rodeos y cabañas tienen su sello inconfundible: son redondeados, con buen hueso, linda cabeza, profundos de costilla y de gran calidad racial. Este toro es nieto del último toro importado de Escocia por el Hinojo de Bru.